Agradecimiento: Laura Vainio y Familia

Säynätsalo es una pequeña isla en la parroquia de Jämsa y toma su nombre de un pez de la zona. Esta isla estuvo deshabitada por mucho tiempo hasta bien entrado el siglo XIX, cuando fué adquirida por un industrial finlandés llamado Johan Parviainen, que la compra para instalar ahí un aserradero de madera y poder explotar los abundantes bosques de la isla. El negocio florece y más tarde instala también una fábrica de contrachapado. Estas industrias comenzaron a atraer más población y pronto la isla desarrolló una economía estable y se formaliza como un municipio, incluso expandiendo sus fronteras iniciales, incluyendo a la isla de Muuratsalo. Para los 1950, la población del municipio rondaba los 3000 habitantes. Fué en 1949 cuando se encargó al maestro Alvar Aalto a proyectar el ayuntamiento de esta región.

Planta del ayuntamiento de Säynätsalo

El edificio es bastante austero y sencillo, ajustada a la escala de la población a la que sirve. Su construcción se basa principalmente en muros portantes de ladrillo de una fábrica cercana. Su forma se compone de dos volúmenes, uno en forma de “C” o Herradura y una barra alargada, que rodean un patio central al que se accede por una escalinata orgánica. Alrededor de este patio se organizan los ejes principales de circulación dentro de los edificios, por medio de corredores que se iluminan de la luz que entra al patio a través de las ventanas seriadas que en algunos casos se cubren con vegetación, creando un bello efecto de tamiz verde. Del edificio resalta el volumen de la sala principal de actos, por su mayor altura, su inclinada cubierta y por su fachada vernácula. El resto del edificio cuenta con un programa variado, como salas de reuniones o aulas de dimensiones variadas, espacios administrativos, oficinas y servicios, realmente está pensado para la funcionalidad y para adaptarse a diferentes necesidades que puedan surgir.

Al acceder lo primero que llama la atención es la sensación de calidez y luz que permea a través de los ventanales dispuestos en el perímetro del patio, estas se separan de la estructura que en este caso se presenta en forma de tubulares negros que caen sobre un banco que se coloca entre las ventanas y el corredor. Este banco es una muestra de sencillez y de consideración con el usuario, además entre las ventanas y el asiento existe una pequeña ranura que evita que el frío del exterior se contagie al resto del asiento y permite que el aire caliente fluya desde debajo del asiente, donde se ubican las rejillas de calefacción, hacia arriba, pasando por la espalda de los usuarios, calentando directamente el cuerpo en días fríos que no escasean en la región. La disposición vertical de estas ventanas contrarrestan la predominante horizontalidad del edificio. Ya que la estructura del edificio se separa de la fachada, desde el patio se aprecia una fachada continua, ininterrumpida de ventanales seriados que le dan ritmo y escala al volumen.

El patio, transmite una gran calma, es un jardín cuidadosamente podado, con un espejo de agua y una pequeña escultura, que me trae a la mente recuerdos del pabellón alemán de Barcelona, pero con una escala y materiales mucho más sencillos y cercanos a la naturaleza del lugar. Algunas de las paredes se cubren de hiedras al igual que algunas ventanas dando la sensación de que el edificio es parte del paisaje. Hablando del paisaje, este es un recurso muy bien aprovechado en este proyecto, ya que todos los espacios tienen ventanas que disfrutan de las apacibles y bellas vistas del bosque, haciéndolo protagonista del edificio, porque no debemos olvidar que este bosque fue el motor económico que motivó a la población a instalarse en esta isla.

Mientras nos acercamos al espacio principal, la sala de actos, vemos ya un uso de recursos más teatrales, como el tragaluz de la escalinata que accede al espacio, donde también apreciamos la finura del uso del ladrillo y la madera para componer todos los cerramientos del espacio. En la sala principal, lo que más llama la atención son las hermosas vigas de madera que sostienen la cubierta inclinada, que asemejan a dos aves con las alas extendidas creando con esta estructura radial cuatro hileras de soporte para que la amplia sala pueda permanecer totalmente libre de columnas o elementos que sobresalgan de las paredes. Estas vigas son la lección más importante a mi parecer en este edificio.

Haber podido entrar en este edificio y sentir su atmósfera tranquila y alegre, se suma al peregrinaje por la obra del arquitecto Aalto, de quien siempre fui gran admirador desde el lado opuesto del planeta en mi natal Caracas, cuando empezaba a ojear los libros de arquitectura de mi mamá y este finlandés me llamó especialmente la atención por su delicadeza con el paisaje y a su vez su capacidad de proyectar fuerza a través de sus formas monolíticas y volúmenes cerrados, asemejando a formaciones naturales o a la arquitectura antigua de materiales pétreos y . Este ayuntamiento es un monumento nacional de Finlandia y actualmente está en proceso de ser considerado patrimonio mundial de la UNESCO

Fotografías por Emilio Fernández y Jonathan Rieke

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Estudio Aalto