Castillo de Popa o Castellcir

Agradecimiento: Laura Vainio

Este castillo es uno de los más antiguos que he podido visitar en la región de Cataluña, sus orígenes parecen remontarse al siglo IX o X y su nombre “Castillo de Popa” viene del emplazamiento de uno de sus dos recintos, sobren una enorme roca con forma de barco. Según cuenta la historia el castillo, perteneció a una familia noble de apellido Castellcir, aunque sus orígenes pueden ser más antiguos de los estimado, pues no se descarta que sobre la roca pudiese existir una fortaleza previa al siglo IX. Lo que si está documentado es que esta familia tuvo numerosos enfrentamientos con otros nobles de la región, a causa de estos se derriba la torre mayor aproximadamente en 1294. El punto es que este castillo fue asediado y tomado múltiples veces durante unos trescientos años cuando en 1383 aproximadamente, todos los miembros de la familia Castellcir, a excepción de una joven mueren a causa de la peste negra. Entonces el castillo cambia de manos un par de veces y unos veinte años después fué cuando los Planella tuvieron dominio de la fortaleza y entonces hubo una breve pausa en las constantes rencillas, para luego en los 1462-1470 volver a ser asediado en la Guerra Civil Catalana por tropas del Rey Juan II. sin embargo la familia logra mantener su control ante las adversidades y más tarde sabemos que se usó como cuartel durante la Guerra de los Segadores, hasta que en 1647, se liberó a los Planella de prestar este castillo para fines militares. A partir de ahí el castillo fué habitado como masía y se mantuvo en uso hasta el siglo XX cuando finalmente fué abandonado.

Planta del Castillo de Popa:
Fuente: castellsifortificacions.cat

Lo primero que impresiona de esta antigua ruina medieval es el emplazamiento elegido para alzarlo. Es una curiosa formación de roca que es más estrecha en su parte inferior y a medida que se asciende, su superficie aumenta, recordando la forma del casco de un barco. Obviamente es un lugar estratégico para la defensa territorial, se encuentra en el punto más alto de la geografía circundante y además la peculiar forma de la roca donde se emplaza es considerablemente difícil de invadir en un asedio. En la cima de esta roca observamos varias estructuras de muros piedra de interior abovedado, entre ellas algunas estancias rectangulares y los restos de una torre vigía con ventanas astilleras, apropiadas para la defensa a través de flechas.

Estas estancias conformn una fortaleza de dos niveles elevándose entre diez y doce metros de alto, de muros de carga sin ninguna cimentación más que la propia piedra de base. Adyacentemente al complejo amurallado podemos conseguir la capilla de Sant Martí de la Roca, caracterizada por su entrada de arco e interior abovedado.

Actualmente el castillo está en estado de ruina y realmente no se pueden observar trabajos de consolidación estructural ni de prevención de futuros desgastes. Hay importantes grietas verticales que recorren la totalidad de algunas estructuras que ponen en peligro la integridad de las ruinas existentes.

Fotografías por Emilio Fernández

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